Si necesitas una lista corta de criterios prácticos, estos ocho suelen decidir mejor que cualquier ficha técnica. Primero, distancia del ratón a tu mano dominante: un teclado ancho empuja el ratón lejos, y estirar el brazo repite carga. Segundo, apoyo de palma firme, no blando en exceso: el reposamuñecas debe sostener, no hundirse. Tercero, posibilidad de tenting o inclinación negativa para quien nota pronación en antebrazos.
Cuarto, anchura real del teclado en tu mesa: mide antes de comprar. Quinto, distribución del teclado numérico si lo usas a diario; modelos sin numpad liberan espacio para el ratón. Sexto, tipo de conexión: Bluetooth o receptor dedicado, y compatibilidad con tu sistema. Séptimo, compatibilidad con software de atajos si dependes de teclas función o macros. Y octavo, calidad del reposamuñecas: si se hunde, no sostiene.
Para comparar con criterio, conviene mirar cuatro aspectos y no perderse en detalles menores. Primero, postura de muñeca: el K860 y el Wave Keys lo resuelven con apoyo continuo y geometría fija; el Freestyle2 lo hace bien si añades tenting. Segundo, ajuste de hombros: el Freestyle2 gana porque separa módulos; los Logitech son más centrados por diseño.
Tercero, adaptación: el Wave Keys suele ser el más amable; el K860 es fácil si aceptas su tamaño; el Freestyle2 pide más paciencia. Cuarto, convivencia con el escritorio: con un monitor grande y un soporte, el teclado debe dejar espacio al ratón sin obligarte a estirar el brazo; aquí el tamaño del K860 puede ser un problema en mesas estrechas.